Article traduit par Laurent Waksmann et paru dans "Argentina"
Una pregunta crucial para nuestras democracias es hecha por Alejandro Del Valle en este ensayo de búsqueda y de análisis: ¿como resistir a la tentativa del islamismo político de imponer sus leyes y sus reglas al mundo, y en particular al mundo occidental?
Desde hace varias décadas, ciertos movimientos, notamente el de los Hermanos musulmanes, que incarna un islam retrógrado y sectario, intenta controlar a los musulmanos en el mundo. Después de haberse preparado en los paises mayoritariamente islámicos, atacan hoy en día a las democracias ímpias, con la voluntad de influir y de imponer , por todos los medios, el retorno a un orden digno de la edad media.
Comprometiéndose en cálculos premeditados, cómplices, nuestros paises se dejaron submergir inconcientemente por esta ideología arcaica, después de las varias advertencias y la ayuda rogada por los musulmanos esclarecidos que no fueron ni ayudados, ni escuchados. Desgraciadamente se habrá tenido que esperar un acontecimiento tan dramático como los atentados del 11 de septiembre del 2001 para que los que veían en las revendicaciones de los integristas islámicos una lucha legítima por el respecto de una cultura y de una práctica religiosa, vuelvan a la razón.
Al final de una encuesta minuciosa, Alejandro Del Valle pone en evidencia la temeraria organisación y el proyecto incensato de una internacional islamista integrista ideológicamente y financieramente dependiente de regímenes que erigen la religion musulmana como dogma, como programa político, como modo de vida inmutable e invariable, desdeñando la razón y el conocimiento. Descortiza eficazmente un totalitarismo que no dice su nombre pero que se impone como digno heredero del communismo y el nazismo. Sobretodo, hace muestra de una extrema lucidez sin deshonorar a la religión musulmana. Su encuesta, al contrario, es un llamado a todos los musulmanes esclarecidos que luchan por hacer nacer una nueva variante de pensamiento dentro del Islam. Demoslé gracias aquí a Alejandro Del Valle por haberse dedicado a una obra de salud pública, a la clarificación pragmática de una situación con consecuencias seguramente dramáticas.
Esta obra nos trae, a nosotros los millones de musulmanos reducidos al silencio y al aislamiento mediático y político, una contribución y una pausa esencial a nuestro combate para poder sacar el Islam de las lógicas de encerramiento y de sectarismo. Este combate no es facil y todos, con ese sentimiento, son los bienvenidos. No nos olvidemos obviamiente que la salvación vendrá primero de los musulmanes mismos. Nuestro deber es crear finalmente un debate profundo sobre la interpretación del Corán, con la luz de la época moderna, en otras palabras, reactualizar el texto sagrado. Como liberar el Islam y los musulmanes del callejón sin poner a la luz del día los tabús mantenidos artificialmente por algunos emisarios, más preocupados por su poder personal que el bienestar de sus súbditos? Este aggiornamento necesario será solamente posible si osamos poner en cuestión los temas que congelan las sociedades musulmanas: la igualdad de los sexos, el lugar de la ciencia, la libertad individual, la laicidad, el respecto y la tolerancia absoluta... Darse cuenta, es sobretodo liberarse de las horcas pretendidas religiosas y de las tradiciones ancestrales y retrógradas que impiden todo tipo de desarrollo espirituo-crítico.
La nueva variante del pensamiento musulmán nacerá bajo la única condición, como lo muestra Alejandro Del Valle, que los Occidentales dejen de una buena vez de sostener a los pocesores del Islam político. Los intereses económicos inmediatos no pueden esconder la aversión viceral de los integristas para nuestro modelo de sociedad y los valores que defendemos. Las democracias, y en particular Francia, deben poner de lado su complejo hacia el Islam que los hace aceptar, sobre su propio suelo, derivaciones y violaciones de los derechos humanos: velo, poligamia, excición, antisemitismo... No podemos de ningún modo tolerar que se desarollen en nuestros hogares, movimientos ideológicos basados en el odio y la intolerancia, movimientos que son financiados, entre otros, por dictaduras que ignoran la misma noción del pluralismo.
El integrismo islámico benefició de complicidades considerables y de un contexto geopolítico mundial exepcional. Su gran fuerza fue haber sabido surfear sobre estos dos parámetros. Para mejor combatir su progresión, los responsables políticos tienen que tener el coraje, como lo hace Alejandro Del Valle en este ensayo, de autopsiar, de analisar las componientes de la corriente islamista mundial, sus financiamentos, sus redes y sus estrategias de combate.
El resultado solo sera que aún mas probante...
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